Gabriel Vargas Lozano
El artículo analiza los principales desafíos que debe afrontar la filosofía en el siglo XXI ante una transformación global marcada por el fin de la Guerra Fría, la expansión de la globalización, las desigualdades económicas, las revoluciones científico-técnicas, la crisis ecológica, los avances en biotecnología, la violencia y la subordinación de la educación a criterios tecnocráticos y de mercado. Gabriel Vargas Lozano sostiene que estos cambios configuran una nueva “figura del mundo” que exige una filosofía capaz de dialogar con las ciencias naturales y sociales, pero sin renunciar a su función crítica, ética y política. El texto reivindica una filosofía práctica, no encerrada en la academia, orientada a los grandes problemas ciudadanos: la justicia social, la igualdad, la libertad, la violencia, la democracia, la bioética y el sentido de la educación. Frente a la marginación de la filosofía en los sistemas educativos y en el debate público, el autor defiende su valor como ejercicio de pensamiento libre, argumentación racional, crítica del poder y formación de ciudadanía. La conclusión central es que la filosofía sigue siendo indispensable para comprender el presente, imaginar futuros posibles y contribuir a la construcción de un mundo más justo y digno