Haydee M. Cuevas, Ernesto Chagoya Serna, Aaron Belmares Rodriguez, Pedro Figueroa González, Valentin Pizano Chávez, Erika Citlalli Rodríguez López
La acelerada incorporación de la inteligencia artificial (IA) en la educación superior ha transformado los procesos de enseñanza y aprendizaje. Si bien estas tecnologías ofrecen oportunidades para personalizar y optimizar el rendimiento académico, su implementación predominante plantea riesgos de deshumanización y reducción del estudiante a métricas algorítmicas. El presente estudio tuvo como objetivo analizar la integración de la inteligencia artificial en la educación superior desde una perspectiva centrada en la persona, a través de una revisión sistemática de la literatura (2023-2025) sustentada en los postulados teóricos de Carl Rogers y en referentes contemporáneos sobre ética y tecnología educativa. El procedimiento analítico e interpretativo identificó tensiones ontológicas entre la estandarización de datos y la dimensión socioafectiva del aprendizaje. Como principal contribución, se formula el Modelo de Inteligencia Artificial con Rostro Humano (MIARH), un marco conceptual estructurado en cinco dimensiones interdependientes: centralidad de la persona, mediación pedagógica, ética y gobernanza responsable, desarrollo de competencias humanas e innovación educativa con sentido humano. Se concluye que es viable integrar la IA en los entornos universitarios sin vulnerar los principios éticos y pedagógicos del proceso educativo, siempre que la tecnología se entienda como una herramienta de mediación subordinada a la autonomía, la dignidad y el desarrollo integral del ser humano.