José Ignacio Paredes-Tamayo, Jenniffer Viviana Vargas-Hurtado, Mauricio Javier Calderón-León, Luisa Daniela Marín-Delgado
La movilidad estudiantil global exige que las instituciones trasciendan la enseñanza gramatical hacia una competencia comunicativa intercultural (CCI) integral. El fin del estudio es el de comprender las barreras lingüísticas y culturales que dificultan la adaptación de estudiantes de intercambio. Se aplica un enfoque cualitativo con diseño fenomenológico-hermenéutico, se realizaron entrevistas semiestructuradas a una muestra intencional, procesando la información mediante un análisis temático. Se evidenció que el uso del inglés como lengua franca genera una "burbuja comunicativa" que facilita la operatividad básica, pero obstaculiza la inmersión profunda. Los estudiantes europeos enfrentan mayores barreras pragmáticas (ironía y modismos), mientras que la estudiante brasileña se beneficia de la intercomprensión románica. Se reporta la fatiga cognitiva como costo emocional del proceso. La integración efectiva depende de la sensibilidad del entorno y del paso del refugio técnico del inglés a la interacción afectiva en español. El translenguaje surge como una estrategia de soporte vital para la negociación de significados.