Sebastián Antonio Contreras Aguirre
Basta recordar las palabras de W. Waldstein para dar cuenta de la notoria importancia que ha tenido la doctrina apriórica del derecho como reacción en contra a la dura sequedad dejada en las sociedades modernas por la exposición del positivismo jurídico. En este sentido, preguntarse por la verdad que se esconde tras el problema de la justicia, es igual a preguntarse por aquellos principios jurídicos eternos que dan sentido y existencia a las normas codificadas, cuyo conocimiento es sólo posible por nuestra conciencia moral, en tanto que ésta sea conforme a los mandatos y orientaciones de la ley natural. En fin, sólo con una mirada crítica a este derecho de ley, podremos vislumbrar el trasfondo ontológico que da sustento a las normas, y que nos permite erigir una verdadera y consistente teoría filosófico-jurídica.