Félix Duque
En un mundo como el actual, en el que, al menos en el ámbito social, la “verdad” sobre cualquier tema viene sancionada por los porcentajes surgidos de “encuestas de opinión”, en el que el resultado de las elecciones no tiene ya apenas más interés que el de comprobar hasta qué punto se ajusta la opinión del pueblo dizque soberano a lo anticipado en los sondeos, y en el que, en fin, los programas televisivos -colaboradores decisivos en la formación de la opinión pública- se sostienen y corroboran o, al contrario, son retirados a horarios vergonzantes y al final desechados según el índice de audiencia, en un mundo así -digo- una obra como la Fenomenología del espíritu de Hegel poco favor público –público, precisamente- puede encontrar.