Baldo Alberto Luigi Dalporto, Sabine Mary, Santiago Gallur
En las últimas décadas, la instrumentación biomédica ha experimentado una transición acelerada hacia arquitecturas dominadas por microcontroladores, sistemas embebidos y software de alto nivel. Si bien estas tecnologías han permitido una expansión funcional sin precedentes, diversos estudios han señalado que también han introducido nuevas fuentes de riesgo relacionadas con la complejidad del firmware, la ciberseguridad, la trazabilidad regulatoria y la verificabilidad del comportamiento del sistema (Carr & Brown, 2001; Webster, 2009). Este trabajo argumenta, desde una perspectiva académica y de ingeniería, que la electrónica discreta —entendida como el diseño basado en componentes analógicos y digitales elementales sin dependencia de software— continúa siendo fundamental y, en ciertos contextos biomédicos, superior. Se analiza su relevancia en términos de fiabilidad determinista, transparencia funcional, control metrológico, seguridad del paciente y resiliencia operativa. Mediante un marco teórico apoyado en instrumentación médica clásica, teoría de circuitos y estándares regulatorios internacionales, se demuestra que la electrónica discreta no representa una tecnología obsoleta, sino una estrategia de diseño complementaria y, en escenarios críticos, preferente. El artículo concluye que la revalorización académica de la electrónica discreta es esencial para el desarrollo de dispositivos biomédicos robustos, auditables y accesibles, especialmente en entornos con restricciones económicas, regulatorias o de infraestructura.