Diana Mata‐Codesal
Las madres migrantes en situación irregular en Barcelona enfrentan una exclusión residencial como consecuencia de la intersección de discriminaciones múltiples. Dada la imposibilidad de acceder al mercado formal de alquiler, recurren a soluciones habitacionales precarias como el subarriendo o la ocupación, así como a los servicios sociales municipales, donde su condición de madres monomarentales en situación irregular las coloca en una situación ambigua frente a la institución y sus trabajadoras. En su interacción con servicios sociales, estas madres deben navegar una paradoja institucional que les exige demostrar simultáneamente vulnerabilidad para acceder a recursos y capacidad de agencia para ser consideradas "buenas madres" merecedoras de ayuda. La interacción con la interfaz asistencial de la institución se rige por una cronopolítica que establece formas de control sobre los tiempos y ritmos de estas madres, donde una tipología particular de espera, la espera activa, lejos de ser una mera cuestión burocrática, deviene central en los criterios de merecimiento que subyacen a los mecanismos de reparto de unas ayudas escasas. Frente a esta cronopolítica las madres desarrollan tácticas de resistencia cotidianas que podemos concebir como formas de infrapolítica que expresan agencia dentro de un sistema que, más que garantizar derechos, gestiona la pobreza.