Ignacio Pineda
Abordar el tema de las desigualdades cognitivas permite analizar cómo estas se manifiestan en el ámbito educativo y cómo, a través de las prácticas institucionales y docentes, persisten discursos y formas de actuación que, de manera velada o implícita, generan y profundizan las desigualdades dentro de las comunidades educativas. En este contexto, es necesario insistir en que la educación constituye un derecho constitucional y un derecho humano, más que un servicio. Sin embargo, quienes participan en el diseño e implementación de la política educativa y, así como las propias instituciones educativas, suelen concebirla como un servicio y, desde esa perspectiva, organizan su funcionamiento. Este ensayo ofrece herramientas teóricoconceptuales para comprender las desigualdades cognitivas como una expresión de las desigualdades sociales, económicas y culturales que afectan tanto al profesorado como al estudiantado. Se parte del supuesto de que el derecho a la educación se sustenta desde una función normativo-distributiva y no como un derecho humano. Desde una perspectiva crítica, se analizan las políticas educativas nacionales y las formas de actuación de las instituciones educativas, con el propósito de mostrar cómo determinadas prácticas y decisiones institucionales contribuyen a la reproducción y profundización de las desigualdades sociales, culturales y educativas.