Claudia Molina Jara, Nataly Cisternas San Martín, Valentina Matus Arratia
La educación continua universitaria en Chile opera sobre una doble fragmentación. Por una parte, los criterios de aseguramiento de la calidad separan la formación y la vinculación con el medio como ámbitos institucionales distintos, lo que se traduce en estructuras, procesos y métricas paralelas que rara vez dialogan. Por otra, no existe una metodología sistematizada de vinculación bidireccional que articule la detección de brechas de competencias con el diseño de la oferta formativa universitaria; cada institución resuelve esta tarea desde su propia experiencia, generalmente bajo lógicas de mercado, sin que esa práctica acumulada se traduzca en saber compartido. Este ensayo argumenta que el enfoque de aprendizaje a lo largo de la vida promovido por la UNESCO y el Instituto de Aprendizaje a lo Largo de la Vida ofrece un marco conceptual que no sólo justifica, sino que vuelve necesaria, la integración entre formación y vinculación con el medio. A partir de una revisión de la institucionalidad chilena de prospección laboral y de la literatura sobre el vínculo entre Instituciones de Educación Superior y sector productivo, se sostiene que la fragmentación observada no es un problema técnico, sino estructural, y que su superación demanda una metodología compartida, criterios de aseguramiento de la calidad actualizados y un compromiso de política pública que excede las capacidades de cualquier institución por sí sola.