Mara Elisabet Moreyra, María Teresa Alcalá, Marlene Paola Quintana
El presente ensayo de reflexión teórica sostiene que la planificación docente, entendida como dispositivo reflexivo y no meramente como instrumento burocrático, constituye el espacio donde comienza a configurarse la clase. Para desarrollar esta tesis, se revisan, por un lado, la concepción epistemológica de la Didáctica, que debe comprenderse como reflexión crítica y propositiva sobre las prácticas de enseñanza y no como una batería de herramientas prescriptas generalizables y aplicables. Por otro, las condiciones contextuales en que esa planificación se produce y desarrolla, marcadas por la asincronía entre la matriz escolar moderna, el mundo contemporáneo y la función social de la escuela hoy. Asimismo, se recuperan intercambios producidos durante el ciclo lectivo 2026 en el espacio curricular Didáctica I, asignatura del cuarto año de los profesorados en Historia, Letras, Filosofía y Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), que permiten mostrar cómo la problematización de la función social de la escuela emerge en la formación docente inicial como condición para comprender qué significa planificar con intencionalidad pedagógica desde una perspectiva situada. Retomando la metáfora orfeica propuesta por Perrupato (2024), se argumenta que la planificación reflexiva detenta una potencialidad valiosa al constituirse en una competencia profesional docente y ofrecer algo más potente que los discursos que erosionan el sentido de la enseñanza: la posibilidad de habilitar, según el modo en que se la diseñe, entornos de aprendizajes significativos y profundos que conviertan la clase en una experiencia que merece la pena ser vivida.