Josu Santamarina Otaola
Durante la Guerra Civil española una frontera de facto seccionó el territorio vasco en dos partes. La línea divisoria estaba compuesta por más de 200 posiciones defensivas a lo largo de 100 kilómetros. Era la separación entre dos proyectos opuestos: la Euzkadi autónoma leal a la República y la España rebelde bajo el mando del dictador Franco. Dentro del proyecto político vasco, destaca un Departamento de Agricultura que tuvo que ser cada vez más intervencionista para poder gestionar recursos escasos en un país menguante. La realidad del cercano frente de guerra, más o menos estable entre el otoño de 1936 y la primavera de 1937, generaba su propia dinámica de militarización de paisajes rurales dentro del territorio de Euzkadi. El frente significaba cortar vías de tránsito, vigilar a la población local y ocupar montes públicos. En definitiva, el frente bélico fue una compleja y dinámica materialidad socioambiental.