Jaime Nubiola
El artículo sostiene que la universidad puede recuperar su capacidad de transformación social si reafirma la libertad, la verdad y la cordialidad como principios inseparables de la vida académica. Frente a su pérdida de relevancia cultural y a la mercantilización de la educación superior, reivindica la vocación formativa del profesorado y el valor del desacuerdo inteligente. La libertad académica exige pluralismo y apertura a perspectivas diversas, sin renunciar a distinguir entre interpretaciones mejores y peores mediante el diálogo racional y la experiencia. La búsqueda de la verdad constituye, a su vez, el motor de la investigación y del progreso del conocimiento. Finalmente, la cordialidad se expresa en la escucha, la colaboración y el interés genuino por el crecimiento de estudiantes y profesores. Se concluye que la universidad debe cultivar una «artesanía del diálogo» capaz de integrar pensamiento libre, búsqueda compartida de la verdad y convivencia cordial.