Jordi García Viña
El absentismo laboral se ha convertido después de la pandemia en uno de los grandes desafíos de las relaciones. Es cierto que no es un tema nuevo, pero se han producido cambios cuantitativos, ya que cada año el número de procesos es más alto y se ha incrementado el coste total, y cualitativos, ya que se han introducido elementos que aún no han podido ser analizados con profundidad, como la edad o la salud mental, que hacen que exista una necesidad de poder encontrar soluciones. Es cierto que hay cambios normativos a regular, especialmente en cuanto a la gestión de la incapacidad temporal, pero no se puede olvidar que la negociación colectiva puede ser una herramienta estratégica.