Boris Orlando Hernández-Bernal
Este estudio analiza la institucionalización del rol del director de comunicación (DirCom) en universidades privadas acreditadas de América Latina desde la percepción de sus máximos decisores. Constituye la fase cualitativa de un diseño mixto secuencial explicativo que da continuidad a un trabajo cuantitativo previo, el cual concluyó que el rol no está institucionalizado. Si aquel estudio escuchó a los profesionales, este invierte el punto de observación y atiende a quien puede conceder o negar la legitimidad: el rector, cabeza de la coalición dominante. El marco se ordena de forma jerárquica, con el nuevo institucionalismo como eje, la teoría de la excelencia como criterio de acceso estratégico y la constitución comunicativa como fundamento complementario. Se realizaron 19 entrevistas semiestructuradas a quienes ejercen el rectorado en siete países, analizadas mediante análisis de contenido categorial en MAXQDA, con 931 segmentos codificados. Los resultados muestran una legitimidad pragmática sólida, anclada en la reputación como activo, junto a una confianza relacional alta con el rector que opera como mecanismo de acceso y no como un tipo de legitimidad. Lo que no se alcanza es la dimensión cognitiva ni el anclaje estructural: el DirCom participa en los comités gerenciales, pero accede por invitación y sin voto a los órganos de gobierno, de modo que incide sin decidir. La confianza, con ser intensa, descansa en vínculos personales y resulta frágil. El avance del rol responde más a presiones isomórficas del campo que a una convicción interna. La triangulación con la fase cuantitativa confirma el diagnóstico desde ambos extremos de la relación. Se concluye que la institucionalización es intermedia e incompleta, y se formulan recomendaciones sobre dependencia jerárquica, participación, evaluación y perfiles.