Ana Isabel Hernández Rodríguez, Elisa Pérez Rosales
La filosofía feminista de corte performativo que propone Judith Butler tiene diversos compañeros de viaje que son imprescindibles para localizar sus raíces teóricas. Dado que es imposible tratarlos todos en un lugar como éste, nos centramos en el presente artículo en la aproximación a la influencia de la demolición nietzscheana, la impronta de Hegel, los actos de habla de Austin, la deconstrucción derrideana, la visión compulsiva de la heterosexualidad de Rich, el carácter disciplinario de la identidad según Rubin y la concepción, como marcas patriarcales, de las nociones sexo-genéricas de Wittig. De esta forma, podemos ver que las aportaciones de la autora norteamericana surgen y van a caballo entre el giro lingüístico, la eclosión de la diferencia, algunas vertientes de pensamiento postmodernas y las derivas feministas que, de la mano de las otrasmujeres, hicieron emerger una reflexión del feminismo sobre sí mismo a mediados y finales del pasado siglo. No obstante esta elección de precedentes, es inexcusable por lo menos apuntar que las sentencias de Simone de Beauvoir, el psicoanálisis heterodoxo lacaniano, la (i)localización en red del poder de Foucault, así como la historicidad corporal de Merleau-Ponty, son planteamientos sin los cuales el pensamiento butleriano difícilmente hubiese tenido lugar.