Félix Duque
El cuerpo humano ha sido de siempre el centro de emanación y distribucióndel poder: de ahí su carácter sagrado, no sólo en cuanto mediación entre el individuo y el universo, sino sobre todo como factor de transformación del mundo. Y sin embargo, en cuanto Carne, el cuerpo nos promete ya desde dentro la derrota final del individuo ( su carácter efímero y mortal) frente al global intercambio energético del universo. De ahí las progresivas prótesis cibergológicas y ahora biogenéticas, para incrementar el carácter dominador de un cuerpo blindado y disminuir el terror ante un cuerpo destinado a la muerte. Ese carácter ambivalente ( entre las fascinación y el temor) ha sido acentuado por las religiones y en nuestros días sobre todo por el arte. Preciso será pues poner de relieve ese carácter intermedio del arte ( entre la religión y la biotecnología), que en su aplicación política oscila- de acuerdo con la polaridad psicótica actualentre la distopía y la utopía, entre el monstruo paleo-depredador y el cyborg neo-redentor.