Pablo Posada Varela
Sabemos que el fenómeno consiste en un todo articulado cuya intensidad y riqueza están, contra lo que se ha solido creer, en correspondencia con su pureza. Así, y teniendo en cuenta esta última coalescencia, releemos la cláusula final del "Principio de todos los principios" (Ideen I, §24), mostrando cómo ha solido ser malinterpretado como una limitación de la fenomenalidad cuando, en realidad, sucede todo lo contrario: se trata de una liberación de su riqueza. En rigor, la fenomenología richiriana del nada sino fenómeno permanece fiel a esta cláusula final del Principio de todos los principios en la precisa medida en que el motivo del nada sino fenómeno constituye una estricta observancia de dicho principio, y se guarda de buscar un más allá de la fenomenalidad en loor de instancias extra-fenomenológicas.