Marcela Rodríguez Velázquez
Este artículo analiza el manifiesto de Elliot Rodger, My Twisted World, desde la sociología del conocimiento y propone comprenderlo como una teodicea secularizada del sufrimiento. Mediante un análisis narrativo del texto y de su recepción en comunidades incel, se identifica una estructura mítica en cuatro fases —creación, caída, revelación y sacrificio— que convierte el rechazo afectivo en una interpretación moral del mal. Esta narrativa otorga identidad, misión y sentido, permitiendo que el manifiesto funcione como un dispositivo simbólico que ordena experiencias de anomia contemporánea. El estudio sitúa su plausibilidad en procesos socioculturales más amplios: secularización, igualdad afectiva, mercantilización del deseo, crisis de la masculinidad hegemónica y polarización digital. Se argumenta que estas condiciones favorecen que vivencias comunes de soledad o exclusión sean reinterpretadas como injusticia estructural. Finalmente, se discuten implicaciones para comprender el incelismo como una teodicea secular de la masculinidad herida y su adaptación en contextos latinoamericanos.