Ricardo Andrés Nugra Madero
La experiencia de ciertas obras exige participación corporal que desborda lo visual y lo auditivo. En ellas, el sonido puede llegar a través de objetos y superficies (conducción sólida), y hay capas que solo aparecen en el contacto y no pasan al archivo. El artículo reflexiona sobre los límites y alcances de la documentación en prácticas multisensoriales y examina cómo la participación corporal y las estrategias de registro reconfiguran el sentido y la circulación de la obra. A partir del proyecto Resonancias, se precisa qué deja rastro y qué permanece dependiente del cuerpo y del lugar. Se delimita un mínimo situado (gesto de activación, condiciones del sitio y rangos de funcionamiento) que orienta el montaje y la lectura comparativa, a la vez que reconoce lo que no migra al archivo.