Justo Miguel Alcolea López, Pedro Antonio Martínez-Carpio
La inteligencia artificial regenerativa (IAG) está basada en transformers y modelos de lenguaje a gran escala, facilitando la elaboración de artículos científicos. El empleo de estos sistemas avanzados es lícito siempre que se declare su utilización. Se aconseja que las instrucciones sean precisas y requiere verificación exhaustiva por parte de los autores de cualquier contenido de salida generado. Las alucinaciones siguen produciéndose en los sistemas más avanzados, de ahí deriva la necesidad de disponer de datos primarios ante su posible requerimiento. El uso racional de IAG supone una importante ventaja, lo que exige responsabilidad científica y trazabilidad del conocimiento. Su empleo no invalida el trabajo, sino que puede incrementar su valor científico si su utilización se basa en principios éticos rigurosos.