Ana Quintana Jiménez
El sector turístico atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia contemporánea. La irrupción de la inteligencia artificial no es simplemente una evolución tecnológica más: representa un cambio de paradigma que afecta a cada eslabón de lacadena de valor turística, desde la planificación del viaje hasta el regreso a casa del viajero,pasando por cada momento de la experiencia en destino. En 2024, el mercado global de IAaplicada al turismo superó los 11.000 millones de dólares, y las proyecciones apuntan a que alcanzará los 45.000 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuestocercana al 25%. Este artículo examina en profundidad tres dimensiones interrelacionadas: la transformación operativa que la IA está produciendo en el sector turístico, los nuevos vectores de riesgo en materia de seguridad que esta tecnología introduce o amplifica, y el marco legislativoemergente —especialmente en la Unión Europea— que intenta poner orden en un ecosistema tecnológico que avanza más rápido que la capacidad regulatoria de los Estados.