Dulce Daniela Montiel Martínez, Dafne Desire Valencia Salinas, José Alberto Ariza‐Ortega, Zuli Guadalupe Calderón‐Ramos
Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) han demostrado efectos beneficiosos sobre el metabolismo lipídico y la inflamación. Durante el embarazo, las alteraciones fisiológicas del perfil lipídico pueden derivar en dislipidemias, especialmente hipertrigliceridemia, incrementando el riesgo de complicaciones materno-fetales. El objetivo fue evaluar el efecto de la suplementación de omega-3 en mujeres embarazadas con dislipidemia, mediante una revisión narrativa de estudios clínicos, reportes de caso y estudios observacionales. Los resultados demostraron que la suplementación con omega-3 en conjunto con intervenciones dietéticas, redujo significativamente los triglicéridos en embarazadas con hipertrigliceridemia severa, pasando de 4348.8 mg/dL a 451.7 mg/dL en 2 semanas, y de 1530 mg/dL a 102 mg/dL en intervenciones combinadas, pero sin cambios relevantes en colesterol total, LDL y HDL. La baja conversión de ALA a EPA y DHA refuerza la necesidad de consumo directo de fuentes marinas. No obstante, la evidencia disponible proviene principalmente de estudios observacionales y reportes de caso, lo que limita la generalización de los hallazgos. La suplementación con omega-3 constituye una estrategia eficaz para el manejo de la hipertrigliceridemia en mujeres embarazadas, contribuyendo a la reducción de riesgos materno-fetales. Se requieren estudios clínicos controlados para establecer dosis óptimas y efectos a largo plazo.