Sebastian Urrea Aillapán
El ensayo examina la emergencia de una conciencia social sobre las desigualdades de género en América Latina y la respuesta de la educación superior mediante una creciente oferta de posgrados y formación continua en masculinidades. A partir de tres evidencias —la persistencia de los feminicidios (3.828 víctimas en 2024), el giro de las políticas públicas hacia la inclusión de los hombres en estrategias de equidad y la presión de los movimientos sociales potenciada por la crisis de los cuidados tras la pandemia— sostiene que dicha oferta responde a una demanda social urgente. En un mapeo crítico de programas, se identifica una limitación estructural: el predominio de un enfoque centrado en la violencia de pareja. Propone una perspectiva de género ampliada —relacional, interseccional y propositiva— que integre corresponsabilidad en los cuidados, salud mental masculina, paternidad activa, inclusión de diversidades y evaluación formativa para la escalabilidad y el impacto.