Cristopher Yáñez-Urbina
El procedimiento nunca cambia. Empujas la puerta, atraviesas el salón entre personas en movimiento y te acercas al mesón. Frente a ti, una pantalla saturada de imágenes, colores y anuncios organiza las posibilidades. Eliges un producto, decides si agrandas el pedido o conservas el tamaño regular, pagas, recibes un número y comienza la espera. A un costado, varias personas observan otra pantalla que distribuye los pedidos entre dos estados posibles, en preparación o listos para retirar.