Jonathan Pillajo-Tituaña, María Guacho-Morejón
Esta investigación aborda el problema de la poca integración musical como un recurso pedagógico dentro del aula de clase para la mejora de las competencias socioemocionales de los estudiantes que cursan el primer año de bachillerato, lo que los limita en la adaptación a los cambios inherentes de la adolescencia. Este problema es relevante pues la formación de los jóvenes requiere del desarrollo cognitivo y el fortalecimiento de ciertas habilidades socioemocionales necesarias para su desarrollo, por esta razón, el objetivo principal de esta investigación fue el analizar el impacto del aprendizaje musical en el desarrollo de las competencias socioemocionales mediante el uso de metodologías y estrategias pedagógicas. Se aplicó una metodología cuasi experimental que incluye la implementación de un pretest y postest a un grupo de control que recibió instrucción musical tradicional y otro experimental, el cual realizó actividades musicales direccionadas. Para ser consecuentes con la metodología se aplicó el inventario de Bar-On ICE y así medir el impacto generado por la propuesta musical. Los hallazgos demuestran la presencia de mejoras significativas dentro del grupo experimental, destacando un aumento en la capacidad de identificación y gestión de emociones, así como en la reducción del estrés, lo que tiende a fomentar el trabajo grupal. Por su parte, el grupo de control no presentó cambios relevantes, lo que respalda la efectividad de la música como una herramienta que permite el desarrollo socioemocional de los estudiantes. Investigaciones anteriores demuestran que el aprendizaje socioemocional es fundamental dentro del aula, a pesar de que su implementación es un desafío debido al escaso interés institucional y las limitantes del currículo frente a la aplicación de la música. Por ello, se propone implementar una intervención musical de forma estructurada, diseñada para el fortalecimiento de estas competencias.