Karla Annett Cynthia Sáenz López
La inteligencia artificial está transformando la solución de conflictos y los procesos de pacificación, al asumir funciones tradicionalmente humanas, como la escucha activa, la validación emocional, la reformulación de narrativas, la identificación de intereses, y la generación de espacios de diálogo. La inteligencia artificial ha desarrollado una forma de sensibilidad relacional, basada en el reconocimiento de patrones lingüísticos, emocionales y contextuales capaces de producir respuestas y experiencias de comprensión, acompañamiento y apertura al diálogo. El reto actual es como gobernar éticamente su intervención para evitar los riesgos asociados de opacidad, sesgos, confidencialidad, manipulación emocional y falsa neutralidad.