Richard Orozco
Con este libro, Ray Kurzweil bien puede ser llamado el apóstol de la singularidad. El término apóstol puede sonar exagerado para algunos lectores, pero puedo explicar dicha referencia bíblica. En los evangelios, se distingue entre los seguidores o discípulos de Jesús frente a los apóstoles. Estos últimos eran solo doce, mientras que los primeros fueron muchos más. A la larga, todos los cristianos se hacen discípulos, pero no todos se hacen apóstoles. Para ser apóstol se requieren dos condiciones: la extrema cercanía a Jesús y la conversión plena que los llevó a dar testimonio hasta la muerte. Pues bien, a mí me parece que Kurzweil cumple ambos requisitos en lo que respecta a la singularidad y al éxito de la inteligencia artificial.