Marcelino García Sedano
La figura emergente de Wilson Orellana (Cuenca, Ecuador, 1988) dentro de la pintura ecuatoriana contemporánea supone sin duda un elemento de reflexión en torno a numerosos aspectos filosóficos del devenir contemporáneo. Asimilar el desarrollo de su obra a los conceptos de habitar la catástrofe y el absurdo le relaciona no solo con algunos rasgos del tiempo desquiciado que estamos viviendo, sino con el ejercicio audaz de rescatar ciertas ideas que han definido sobre todo la filosofía del siglo XX y el cambio de siglo. Este hecho ratifica la absoluta vigencia de estas ideas como herramienta para entender el presente y el papel fundamental del arte como generador de sentido; o simplemente su falta y carencia.