Eric Q Mooring, William T Koval, Isobel Routledge, Inga Holmdahl, Kate Hudson, Guido España, Rebecca Kahn, Beau B Bruce
El 15 de mayo del 2026, los Ministerios de Salud de la República Democrática del Congo y de Uganda declararon brotes de enfermedad por el virus de Bundibugyo (BVD, por sus siglas en inglés), un tipo de enfermedad del Ébola. En respuesta a informes de altas cifras de casos presuntos y muertes en estos brotes, los CDC simularon proyecciones de escenarios para comprender la posible morbilidad y mortalidad futura. Un modelo de procesos de ramificación con la capacidad de modelar intervenciones no farmacéuticas que reducen la transmisión se calibró con tres presuntas cifras de muertes acumuladas y se proyectó para cuatro posibles escenarios de intervención que variaron desde niveles bajos (20%) hasta niveles extremadamente altos (95%) de aislamiento y tratamiento de personas sintomáticas. El análisis indicó un posible salto interespecífico (es decir, la transmisión de un virus de su reservorio animal natural a los seres humanos) de mediados a finales de febrero del 2026. Con niveles de aislamiento bajos de los pacientes con la enfermedad por el virus de Bundibugyo (20%) y sin otras intervenciones, la probabilidad de un brote que sobrepase los 20 000 casos en un plazo de 3 meses es del 65%. Sin embargo, si una proporción alta de pacientes entrara en aislamiento (70%), se proyecta solamente una probabilidad de uno entre 20 de un brote con ≥10 000 casos en un plazo de 3 meses. Estos resultados subrayan la importancia de contar con intervenciones de salud pública sólidas, ya que el brote actual ya es el mayor brote conocido de enfermedad por el virus de Bundibugyo y tiene el potencial de convertirse rápidamente en uno de los más grandes brotes de enfermedad del Ébola que se hayan registrado.